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¿Estamos ante una revolución tecnológica en la moda? Descúbrelo aquí.

Quizá la reflexión más potente que se haya hecho sobre el binomio moda/tecnología salió de la mente del diseñador Alexander McQueen. Ocurrió en 1999, en la Gala del MET, que aquel año llevó el título Savage Beauty (Belleza Salvaje). El show terminó con la bailarina de ballet Shalom Harlow, con un vestido blanco ajustado por correas, dando vueltas en círculos sobre una plataforma móvil. Ella era anqueada por dos brazos robóticos que, de pronto, comenzaron a rociarle pintura sobre la ropa. El mensaje —con
aires de profecía— era contundente: el hombre contra la máquina.

Casi dos décadas después, ese futuro parece haber llegado. Lo demuestran las pulseras de
Rebecca Minkoff con conexión
Bluetooth, los vestidos retráctiles de Hussein Chalayan y el holograma de Kate Moss sobre
una pasarela en Londres. La tecnología se está apoderando de la
industria. La pregunta es: ¿será posible que el ser humano deje de ser necesario en el mundo de la moda?

Robots fashion

En Japón, se presentó en el año 2009 a HRP-4C. Esta era una modelo de aluminio y silicona que tuvo su propio show de moda en Tokio. Estaba programada para bailar, hacer reverencias y fingir alegría, enfado o sorpresa. En el mundo del retail ya está ocurriendo un fenómeno similar.

La empresa sueca Looklet se dedica a crear ‘avatares’ digitales; es decir, diseña modelos virtuales. Mediante el uso de tecnología de pantalla verde, son capaces de recrear un photoshoot de moda sin requerir los servicios de maquilladores, directores de arte, fotógrafos ni modelos. Grandes empresas en Estados Unidos ya están usando esta tecnología: Neiman Marcus, Gilt Groupe y Saks Fifth Avenue entre ellos. La próxima vez que compres online, fíjate bien: la modelo que lleva tu ropa puede no ser real.

Una nueva industria

Según un estudio de la Universidad de Oxford, es muy probable que para el año 2033 las máquinas hayan dejado sin empleo a los manufactureros de ropa. Actualmente, la robótica ya se utiliza en procesos de tejido y cortado. Una sola habilidad nos salvaba a los humanos: coser. Sin embargo, a finales de 2016 se lanzó Sewbo, un robot capaz de hacerlo sin intervención humana.

En un proceso aparentemente simple, las prendas son endurecidas y manipuladas por un brazo robótico como si fueran pedazos de cartón. ¿Será este el fin de los hábiles artesanos de la moda? Esa fue la pregunta formulada en la Gala del MET de aquel año, titulada Manus x Machina. La muestra —compuesta por prendas de alta costura— complementaba procesos manufacturados con otros automáticos. “Lo hecho a mano y lo hecho a máquina, que usualmente se presentan como opuestos, pueden ser protagonistas por igual”, dijo un optimista Thomas P. Campbell, director del museo. Solo el tiempo lo dirá.

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