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Real Plaza

Si amas la música y sientes una especial debilidad por lo vintage, entonces este artículo es para ti.

Tócame, que soy realidad. Quiero que me trates suavemente como en una melodía de Frank Sinatra, o que me enseñes viejos pasos de baile al compás de un vals criollo compuesto por Chabuca Granda. Pruébame también con salsa, blues, jazz, con el rock más pesado que tengas entre tus vinilos o con la música que te sacude en esas noches de discoteca y amigos. Lo que elijas estará bien para mí.

Yo te seguiré el ritmo, así que no pongas límites a nuestra relación: amo la música y ella me ama a mí. ¿Acaso no ha sido así desde que fui creado, en 1925? ¡Qué recuerdos! El mundo se enamoró de mí a primera vista (o al primer sonido), de mi reproducción de discos de forma eléctrica, de la calidad del sonido que ofrezco en cada nota y de lo bien que se conservan los vinilos cuando los acaricio con mi delicada aguja. Mucho mejor que mis antecesores del siglo XIX, el fonógrafo y el gramófono.

Ha pasado buen tiempo desde aquellas épocas. Sí, ya sé que las cosas cambiaron, que en los sesenta apareció la radio casetera, luego el walkman, después el discman y, finalmente, los reproductores MP3. Imposible no escuchar sobre ellos. Pero ya sabes, lo bueno tiende a regresar y el corazón no olvida. Debe ser por eso que en la última década mi romance con los verdaderos melómanos —que muchos creían muerto— ha resurgido de las cenizas. He vuelto. Estoy en las mejores discotiendas o dándole un toque retro a las casas. Gracias a mis acabados en elegantes materiales y a mi fuerte carga histórica, me ven como un objeto de culto asociado a la estética vintage, a la nostalgia; pero también como garantía de un sonido analógico de calidad superior, más puro y místico que el registro digital.

A esto hay que sumarle mis nuevas funciones, como el mando a distancia, la lectura de cualquier formato (además del vinilo, reproduzco cassettes, discos láser y MP3, y hasta digitalizo tu música) y la posibilidad de conectarme a potentes altavoces externos. Ideal para esas fiestas con personalidad y estilo que tanto te gustan. ¿Qué dices? ¿Te animas a bailar conmigo?

Si amas la música y sientes una especial debilidad por lo vintage, entonces este artículo es para ti.

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